viernes, 19 de agosto de 2011

Mis ojos inyectados en lágrimas

Antes de irte
dame otro de esos abrazos
que erizan la piel.

Antes de irte
dame otro de esos besos
que desuelan el alma.

Me siento muerto por dentro.
No te preocupes, soledad,
que ya he vuelto.

No sabía andar
y traté de volar.
Aún recuerdo nuestro tiempo:
el lago, la distancia, el viento...

Cuando me deslizaba
suavemente por tu pelo.
Cuando mi camino era tu frente
y tus ojos, dos lagos transparentes.

Cuando subía por tu nariz
para ver tu boca nevada.
Ahora tus lágrimas
caen como ríos.

No dices nada,
yo tampoco hablo.
A veces los ángeles
hacen más daño que el diablo.

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