viernes, 7 de octubre de 2011

Gigante

No soy nada,
prueba mi todo.
Encerrado dentro de mí mismo,
¡qué solo!

Rajarme el pecho y huirme,
enterrar mi pasado y mi nombre,
no ser como nadie, ni siquiera como yo.

Y seguir siendo nada,
teniendo tan poco.
Triste y llorando,
¡qué solo!

Pero todos los días amanece
y los pájaros cantan sin notas
y los amores florecen.

Aunque mis lágrimas
caigan sin pereza,
aunque tus besos adornen
las paredes de mi añoranza,
aunque gigante sea mi tristeza.

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