martes, 27 de diciembre de 2011

Diamante II

Viajé por su cuerpo eterno, momentos que ni yo mismo recuerdo.
Despierto vacío. Me manifiesto lleno de hastío.
Las galaxias son sitios muy pequeños comparadas con sus ojos:
llora cometas, ve planetas, cierra puertas...
Estoy escribiendo y fumando en mi Torre de Babel, en mi Templo de Salomón;
acércate, ¡qué solo está esto si no estamos los dos!

Volvamos a las noches calurosas de junio, a los poemas de antes...
A pesar de ir todos los días a la mina nunca encontré diamantes.
El silencio... sus manos en mi cuello.
Nuestros besos... en la oscuridad, un destello.
Somos jóvenes pero, ¿cuánto más aguantaremos?
Siempre con pistolas en la mano, ¿no crees que algún día nos dispararemos?

Quiero ser sinuosa música de notas policromadas
y aliviar las heridas como pomada.
Quiero cabalgar las ondas de la nada para olvidar mi frustración pasada;
volver al mar para que mis lágrimas sean bañadas.
Que me atormentan los recuerdos y el presente,
que me agobia el futuro y pensar en no volver a verte.

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