miércoles, 30 de mayo de 2012

Que el eco de mi amor no se apague nunca


Las palabras
que mueren, cayendo de las páginas.
Los recuerdos
que me matan, cayendo las lágrimas.

Puto muro de la conjunción:
eramos “tú y yo”
cuando yo quería ser tuyo.

Mi cabeza tenía una grieta
por la que se me escapaban los sesos.
Me olvidé de los bombones
pero te regalé trece versos.

¿Qué voy a hacer ahora sin ti?
Ya te lo dije:
rugir y resurgir.

domingo, 6 de mayo de 2012

Le duelen las manos de no tocarte


La habitación se congela
y el tiempo se para.
La cama sangra
y las paredes le ladran.

¿Qué guarda la justa dosis
que precisamos de felicidad?
¿No hay ningún oasis
en el vasto desierto de la soledad?

Estuvo buscándote con ímpetu,
creía que tú...
podrías darle paz a su espíritu.

Pero ya es tarde,
es otro el fuego con el que arde...
Le duelen las manos de no tocarte.