domingo, 6 de mayo de 2012

Le duelen las manos de no tocarte


La habitación se congela
y el tiempo se para.
La cama sangra
y las paredes le ladran.

¿Qué guarda la justa dosis
que precisamos de felicidad?
¿No hay ningún oasis
en el vasto desierto de la soledad?

Estuvo buscándote con ímpetu,
creía que tú...
podrías darle paz a su espíritu.

Pero ya es tarde,
es otro el fuego con el que arde...
Le duelen las manos de no tocarte.

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